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Estudios sobre la historia del movimiento comunista en España

Fragmentos de las memorias de Vicente Uribe: el PCE y las Juventudes Comunistas en Vizcaya en los años 20 (I)

En este periodo ocupaba la dirección del Partido el núcleo a cuyo frente se encontraba Bullejos, con residencia en Bilbao, con Trilla, Adame, Arrarás, Arroyo en Madrid, creo que también Silva y alguno más (…) En torno a la Asamblea consultiva convocada por Primo de Rivera para septiembre de 1927, el Partido hizo en Vizcaya cierta propaganda y agitación contra ella, e invitando a las masas a la huelga general política contra la misma [Aunque con simpatía, la mayor parte de las masas obreras se abstuvieron de participar]. El influjo reformista (...) se hacía sentir pues una parte considerable del Partido Socialista era partidaria de participar en la Asamblea Consultiva (...) Saborit dio una tourné de propaganda por Vizcaya a cuyos actos acudía un gran contingente de obreros (...)
La dirección Bullejos presentó la orden de huelga para el día de convocatoria de la Asamblea Consultiva, como coronada por el éxito [Sin embargo] en las grandes fábricas no hubo paro, hicimos huelgas algunos pocos, no todos los comunistas y algunos simpatizantes, más por seguir las indicaciones del Partido que por otra cosa, pues como digo no había ambiente para huelga. El estado de ánimo de los obreros, que en general se mantenía en las fábricas en espíritu de unidad en cuanto tocaba a los intereses inmediatos, en reclamaciones por la defensa de derechos, paros, etc. No alcanzaba el nivel político que requería el desencadenamiento de una huelga general política. En Bilbao hubo algún paro o perturbación en el transporte (tranvías) debido principalmente a la actuación de algunos grupos de jóvenes, viejos seguidores de la escuela bullejista, es decir, empleando la violencia como recurso principal para el logro de aquellos proyectos (...)
En lo que podríamos llamar trabajo preparativo para la huelga contra la Asamblea Consultiva, los problemas de organización de la misma (...) no estaban previstos y en todo caso no se realizó ninguna labor en este sentido. Algunos comunistas en las grandes fábricas eran contrarios a la huelga, no por el sentido que la inspiraba, sino porque según ellos podría acarrear trastornos a la organización del Partido que ya en aquel periodo se había logrado implantar en las grandes fábricas. Entre estos comunistas tener algunas organizaciones en las fábricas y funcionar normalmente en el aspecto interno, realizar alguna labor de solidaridad, estar presente en las acciones reivindicativas económicas y por cuestiones de trabajo, era el máximo de lo que se podía aspirar en la acción del Partido. La lucha política abierta en las condiciones de clandestinidad contra Primo de Rivera la consideraban peligrosa, y lo era, para el Partido y, por lo tanto, según su criterio no debía emprenderse en aquellas circunstancias. La escasa labor realizada para seguir las indicaciones del Partido y los resultados prácticamente nulos en cuanto a acción, tiene también algo que ver con esa actitud de algunos comunistas.
Claro que no se puede perder de vista la Juventud del Partido, aunque los que sostenían esas tesis eran gentes de edad y viejos militantes obreros (...) la comprensión del papel del Partido en la acción política como guía, orientador y organizador de las masas, estaba aún muy lejos de ser comprendido por los militantes del Partido.
El número de afiliados al Partido en 1927-28 en Vizcaya era de unos 150, el de la Juventud de menos de 100. En las fábricas Altos Hornos, Bunko, Naval, La Vizcaína teníamos células de alrededor de 15 militantes en cada una de ellas. La casi totalidad de estos militantes del Partido estaban en él desde el momento de su fundación, que se organizaron en las fábricas, cuando se empezó a implantar el sistema de organización por lugares de trabajo, establecido poco antes del periodo a que nos referimos en este escrito (…)
Poco tiempo después llegó Trilla. Al parecer llegaba directamente de París, quien con Arrarás formaba el núcleo de dirección residente en Bilbao. Para este tiempo estaba suspendida “La Antorcha” y no aparecía ninguna publicación del Partido. Antes de este periodo salieron algunos números legales del “Joven Obrero”, editado en Bilbao, que fue suspendido por la policía.
Algunas características de Trilla pueden ser esclarecidas por el siguiente hecho. Antes de llegar éste me designaron miembro de la dirección de la Juventud, en compañía del Buró que residía en Barcelona. Yo no tenía ni la preparación, ni el conocimiento, ni experiencia para poder tratar de cuestiones importantes con organizaciones del Partido (...) Pero al hombre no se le ocurrió otra cosa a fines de 1927 que enviarme a Asturias para que me informaran de la situación y procurara estar en el más íntimo contacto con la dirección del Partido. Llegué a Oviedo, me presenté en los lugares apropiados y establecí el contacto con el Comité Regional, tres de los cuales se entrevistaron conmigo. Entonces este comité residía en Turón. Trilla no me dio ninguna credencial ni signo de reconocimiento, decía que al llegar por el canal indicado bastaba para el reconocimiento. Yo no me fié y me hice una credencial como miembro de la dirección de la Juventud y como entonces estaba yo solo, me firmé la credencial hecha por mí mismo y acreditando mi persona.
Establecido el contacto con los camaradas miembros del Comité Regional de Asturias, estos me llevaron en plena noche al monte Naranco. Allí me acribillaron a preguntas, empezando por pedirme la credencial que acreditaba mi personalidad y el carácter de enviado de la dirección del Partido. Les entregué la hecha por mí, me dijeron quién es Mario el firmante de la misma, les dije, un camarada de la dirección de la Juventud. Después de unas horas me dicen, te hemos traído aquí al monte Naranco en plena noche porque teníamos sospechas y si se hubieran confirmado te hubiéramos liquidado aquí mismo, el término que emplearon sin tapujos fue “te matamos”. Vuélvete a Vizcaya, no te decimos nada del Partido y dile a Trilla que venga él, que tenemos muchas cosas que arreglar. De todo esto deduje, y luego después se confirmó, que entre Trilla y los camaradas de Asturias había serias divergencias y de hecho es muy probable que no reconocieran plenamente a la dirección del Partido de entonces (...) Mi recuerdo es que en Asturias había más de 200 afiliados al P. (...) Poco después de esto apareció Adame por Bilbao, creo que residía en Barcelona donde su conducta personal fue origen de escándalos y serios conflictos. Al poco tiempo fue detenido (...) No transcurrieron muchas semanas cuando Trilla fue a su vez detenido porque tampoco tomó las necesarias precauciones. Este destinaba la mayor parte de su conversación conmigo y otros a hablar de sus aventuras amorosas en París y de los líos de faldas en que estaba cayendo en Bilbao (...)
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